lunes, 21 de julio de 2008

Obsesión



Marina y X se encuentran en una fiesta, se saludan como si nada pero se siguen con la mirada, mientras se pierden entre la gente. Marina se aleja de la fiesta y camina hasta la casa de los anfitriones, entra a la sala. X la sigue, entra en la sala y cierra la puerta detrás de él con seguro.

El resto de la fiesta sigue en la piscina, dentro de la sala se oye la música lejana.

Marina: Me obsesiono, quiero que termines con ella.

X: (sonrisa nerviosa que lleva un poco de culpabilidad y felicidad)

Marina: (mira a X a los ojos con cara de angustia) eso y comerte a besos.

X: (sigue los movimientos erráticos de Marina en la sala, sigue sonriéndole)

Marina: quiero leer tus fotos como si fueran dedicadas a mi… aunque sé que estoy totalmente fuera de tu planeta, de tus ganas.

X: (enciende un cigarro de manera calmada, su mano tiembla un poco al guardar el encendedor, lanza una bocanada de humo, y vuelve a mirarla esta vez serio)

Marina: Estoy obsesionada contigo, quiero escribirte cartas y recados para dejarlos en tu puerta en la madrugada, no me olvido de lo prometido, me debes…

X: ¿Cuantos?

Marina: No sé cuantos, sé que son muchos (miente, sabe exactamente cuantos le debe)

Marina viste shorts y una camisa holgada., se sienta en el borde del sillón y de manera seductora cruza sus piernas, alza su cabeza lentamente para posar sus ojos en los de X, la luz del atardecer da directo sobre el lado derecho de su cuerpo.

Marina: (habla suavemente, casi en un susurro) un día me voy a transformar en un remolino con ella presente, y diré todo sobre ti, sobre mi … me basta poco para amar…necesitabas más mi cariño que mi amor… pero mi amor ya está entregado y perdí el recibo.

X: (Se acerca a Marina lentamente) I’m sorry. (Se arrodilla y pone su cabeza en el regazo de Marina)

Marina (abraza a X y le acaricia el pelo, suspira) ¿qué hago con mi amor? ¿Me lo guardo hasta que las deudas entre nosotros se salden? ¿Lo convenzo a prestarse a otro por un rato?

Marina quiere besarlo, se acerca a X escuchando cómo se le aceleran los latidos. A centímetros de la boca de X siente una punzada en el estómago…se levanta bruscamente y sale de la sala, mientras camina le caen algunas lágrimas.

miércoles, 2 de julio de 2008

Fin de los tiempos

El escenario contemporáneo del género terror está lleno de films que apelan a las sensaciones básicas del ser humano dejando de lado el uso del suspenso y también de la imaginación, apelando a la repulsión instintiva. Parecen haber dos corrientes influyentes en estas producciones, una aferrada al morbo natural del ser humano que se encarga de poner mucha sangre en primer plano y otra corriente plagiadora de filmes orientales, que se vuelven a reproducir minuciosamente cuidando el detalle de cambiar a las protagonistas buscando a aquellas con ojos menos rasgados.

El director de origen indú M. Night Shaymalan, comienza su carrera escribiendo y dirigiendo comedias, no es hasta su tercera producción “el Sexto Sentido” cuando define su forma narrativa con una buena mezcla de terror y suspenso que le valió variadas nominaciones al Oscar en 1999. Este escritor, director, productor y actor de sus películas nos entrega cada dos años nuevas piezas con innovadores guiones, donde la fantasía y la ficción de cine se unen en atractivas combinaciones. Películas como “Signos”, “La Aldea”, “inquebrantable”, buscan apelar a un terror psicológico, elemento perdido por otros autores.

El terror psicológico va más allá de una repulsión física, su fundamento es que la amenaza vital está ligada a elementos simples y cotidianos. Es el terror que causa la idea de que el tipo simpático que te encuentras en el ascensor, resulta ser un asesino despiadado, aquel que nunca pudiste ver como una amenaza. Ese terror se basa en la duda, en el cuestionamiento de tus propias percepciones, y ni siquiera requiere una gota de sangre para lograr una helada sensación en la nuca.

The happening, cuya traducción originar es “lo sucedido”, es una vuelta a la vieja escuela de terror, buscando usar los mismos escenarios utilizados en películas de los 70’s y 80’s mezclándolos con elementos de nuestra cultura actual. Todos sabemos que la humanidad, gracias a la tecnología, se encuentra conectada a grandes bases de datos y a mucha información, pero el hombre se ha vuelto cada día más desconfiado e individualista además de un destructor del mismo ambiente en el que vive. El director nos plantea las siguientes preguntas ¿Qué ocurriría si quedamos desconectados del todo? ¿Podré confiar en mis vecinos? ¿Qué pasa si la naturaleza decide vengarse?

Argumento:

Un profesor de ciencias nota que algo raro esta pasando con el comportamiento de algunas especies haciéndoselo saber a sus alumnos, en ese mismo momento una gran cantidad de personas en un parque comienza a tener extrañas conductas, atentando contra su propia vida. Acompañaremos al profesor Elliot Moore, interpretado por el actor Mark Wahlberg, en el viaje de huida de este nuevo mal que afecta a la humanidad. El personaje buscará descubrir qué es lo que está pasando, y logrará con pequeñas piezas de información y de una manera milagrosa he iluminada, obtener los conocimientos necesarios para sobrevivir a esta aventura.

El film inicia con escenas bastante fuertes, no aptas para menores, y una teoría explicativa bastante especial, pero no por eso imposible. El ritmo narrativo es fluctuante, lo que desconecta al espectador de lo que está pasando en la pantalla, esto se debe al uso de viejas técnicas cinematográficas propias de este género, como tomas de espacios abiertos y la utilización de una música inductiva, que se contrarrestan con elementos muy elaborados de efectos especiales, esto genera inconsistencia y le quita credibilidad a la historia. El espectador recibe información sobre lo que está pasando de una manera forzada decepcionando lentamente al espectador, para acabar en un final flojo, donde no queda otra manera de explicar lo que ha ocurrido poniendo en pantalla la entrevista a un científico.

Solo me basta agregar que Nueva York y Central Park no son el mundo… París tampoco.