viernes, 20 de junio de 2008

Pequeñas amazonas pactando embarazos


Cuando comenté años atrás con un grupo de amigas que el único amor seguro que podía tenerse era el amor de un hijo, me miraron con mala cara, y desmintieron de inmediato. Según ellas no es lo mismo amar a un hijo que amar a un hombre. Sin duda que no lo es, pero de todos modos eso no le quita la calidad al amor madre hijo, ni su durabilidad, ni su lazo directo. Ese es un amor incondicional, y personalmente creo que podría ser hasta más rico que compartir tu cama con alguien. Porque no nos engañemos, en estos tiempos las sabanas apenas llegan a entibiarse por culpa de amantes fugaces, cobardes y egoístas.

Al leer la noticia sobre un grupo de adolescentes que realizan un pacto de embarazo, es decir planifican concientemente embarazarse, no para casarse, no para enganchar a sus parejas, no, con fin más grande, el tener un amor para siempre. La idea no llega solo hasta ahí, sino que el plan maestro era criarlos en comunidad, una comunidad de madres solteras. La determinación de ser madres fue tan grande que uno de los padres es un mendigo de la calle. (http://www.time.com/time/world/article/0,8599,1815845,00.html)

Yo sé que son adolescentes y que seguramente no tienen un cerebro maduro para sopesar consecuencias de sus decisiones. Pero ¿no es acaso escandalosamente triste? Ellas a su corta edad llevan a su haber la desilusión sobre el género masculino, la negación a los caminos moralizantes preestablecidos, y el ideal de un amor puro, el más puro que conocen, el de madre/hijo.

¿Tan raro es para nosotros que una adolescente se alegre de tener un hijo?¿que desee tener un hijo? ¿Que ponga una cara de tristeza después de un negativo test de embarazo?

Bienvenidos a los nuevos tiempos, donde las generaciones se saltan pasos y lo hacen todo al revés.

Mientras estén buscando amor, de ese de verdad, de ese incondicional…

¿Cuál es el problema?

Y el que crea que esto es efecto de películas como Juno, está subestimando a los adolescentes.


jueves, 12 de junio de 2008


Quiero robarme a la Novia

Química del Amor

Los nuevos estudios sobre el cerebro nos dan algunas claves sobre nuestro propio comportamiento. A través de resonancias magnéticas se ha podido entender que nuestro cerebro reacciona casi idénticamente cuando sueña y cuando está en vigilia, en resumidas cuentas nuestro cerebro no puede distinguir a nivel biológico qué es real y qué no lo es, funciona y reacciona de la misma manera. Claramente si pongo a mi cerebro a ver cine… probablemente reaccione cual si estuviese viviendo la escena de acción de Tom Cruise o el beso romántico de Julia Roberts.

Nuestro cerebro funciona con impulsos eléctricos y químicos. Cuando estamos enamorados se liberan neurotrasmisores (químicos encargados de generar impulsos eléctricos en nuestras neuronas) “Serotonina”, encargada de acelerar el corazón y la respiración, hacernos sudar y poner nuestros músculos tensos y “Dopamina” es aquella que genera las ganas y el impulso en las acciones, relacionada también con las adicciones. Por lo tanto el amor es una experiencia que involucra los sistemas cerebrales de recompensa. En sencillas palabras es agradable estar enamorado.

Todo mi argumento viene a responder o a justificar ¿por qué nos gusta ver películas románticas? ¿Por qué si son reiterativas en sus argumentos, son cuentos de hadas y terminan siempre en finales felices?

Independiente todas las implicancias sociales que pueda tener este género, toda la mala fama y el apodo de “cursi”, son películas que nos generan emociones. Emociones relacionadas con el amor, y eso quiéranlo o no le gusta a nuestro cerebro.

Made of Honor

Es un film hecho directamente para la audiencia femenina, ya que el actor principal resulta un elemento probado en films de comedia romántica y audiencia televisiva. Patrick Dampsey inició sus carrera en Hollywood en la década de los 80, protagonizó comedia romántica “Can’t buy my love” donde él interpreta a un chico nerd que encuentra a la chica más popular de la escuela en una situación económica vulnerable, por lo que hace un trato con ella, que lo transformará en lo que siempre ha deseado ser. También en la misma década filma “Loverboy” otra comedia romántica donde interpreta a un adolescente que casualmente se transforma en un gigoló, si la vieron pensarán en “pizza con peperonis”. Ambas películas resultaron éxitos de taquilla. Por eso el rostro de este actor nos parece conocido cuando el 2005 donde vuelve a entrar en nuestras retinas como el doctor Dereck Shepherd en la serie de televisión Greys Anatomy que aun se encuentra en el aire. En resumidas cuenta este actor hace lo mejor que sabe hacer desde sus inicio que son comedias románticas. Por otra parte el director Paul Weiland tiene experiencia en la comedia realizando películas y series de Mister Bean.

La historia nos cuenta sobre un chico y una chica que se conocen en la universidad, que se transforman en los mejores amigos a lo largo de los años. El panorama cambia cuando la chica encuentra a un hombre que desea casarse con ella. Los nuevos planes de la amiga revelan otro tipo de sentimientos en el protagonista que pondrá en acción el plan para robarse a la novia. ¿Les parece una argumento conocido?... bueno en esta cinta no sale Julia Roberts.

Resulta ser una film muy estimulante para nuestro cerebro romántico, al menos para el cerebro romántico femenino.

PD: Las hormonas oxitocina o vasopresina tienen que ver con la fidelidad y las ganas de quedarse con alguien…. Para que vean que para eso también hay explicaciones. Y no, no se pueden inyectar… hasta el momento.

Made of Honor. Estados Unidos, 2008. 101 minutos.
Dirección: Paul Weiland
Guión: Adam Sztykiel y Deborah Kaplan
Música:
Fotografía:
Interpretes:
Patrick Dempsey ...

Michelle Monaghan ...

Kevin McKidd ...